Según Harvard, este filtro de Instagram delata si realmente eres feliz

Y acierta en el 70% de los casos

por Regina Navarro /

Instagram se ha convertido en una especie de diario en el que, en mayor o menor medida, mostramos nuestra vida. Hay fotos posando con las últimas prendas que arrasabn; imágenes de la dieta saludable que promete convertirse en el próximo fenómeno y de los ejercicios con los que vas a mantenerte en forma durante este año. Pero entre ese collage de retratos y bodegones también residen las claves que revelan si, en realidad, eres feliz. Esto es lo que revela un estudio publicado por las universidades de Harvard y Vermont en el que aseguran que, prestando atención a los filtros, comentarios e imágenes de las personas a las que seguimos, es posible conocer su estado de ánimo.

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El poder de los filtros

Tras analizar cerca de 45.000 imágenes publicadas en 166 perfiles, los científicos llegaron a la conclusión de que los dueños de 71 cuentas sufrían depresión -un dato que contrastaron con estudios complementarios-. En todas esas cuentas los tonos grises y azulados eran predominantes, logrando imágenes llenas de nostalgia como las que consigue el filtro Inkwell, el más utilizado por las personas que sufren tristeza o depresión. Para quien todavía no esté demasiado familiarizado con este filtro, se trata de uno de los primeros que incorporó Instagram entre sus preferencias. Permite transformar las imágenes al blanco y negro con una peculiaridad: un contraste muy alto que aumenta la sensación de añoranza. En el punto opuesto este estudio situó el filtro Valencia, conocido por la calidez con la que siempre ha teñido las instantáneas, dotándolas de un característicos tono anaranjado fruto del optimismo. 

Filtros Inkwell y Valencia

A mayor actividad, ¿más tristeza?

Depende. Si a lo que nos referimos es a cantidad de imágenes subidas a la cuenta, la conclusión que extrajeron los científicos de Harvard parecía bastante clara: a mayor número de fotos, más posibilidades de padecer depresión, sobre todo si en ellas el protagonista es, casi siempre, uno mismo. Aunque el estudio no arroja datos claros sobre los motivos, algunos psicólogos aseguran que puede deberse a la reducción del entorno con el que se relacionan las personas que experimentan este tipo de problemas. Una conclusión que también avala este otro hallazgo: aunque en las fotos aparezcan varias personas, siempre son en número reducido, casi nunca grupos nutridos como las instantáneas que llenan los perfiles de las personas felices.

Los investigadores también descubrieron que cuantos más comentarios -tanto positivos y negativos- recibía una publicación, mayor era la posibilidad de que la persona que lo hubiera subido estuviera deprimida. Un dato que, en el caso de los likes funcionaba de forma totalmente opuesta: cuantos más “me gusta” en las imágenes, más felicidad. 

Aunque estas conclusiones puedan parecer exageradas, lo cierto es que Andrew Reece y Christopher Danforth, ambos a cargo de la investigación, obtuvieron un 70% de éxito en su estudio, un dato muy por encima del 42% de fiabilidad que suelen obtener los médicos de cabecera en el diagnóstico de la depresión. Creíble o no, esta información podría ser reveladora para muchos usuarios de esta red social en la que 'no es oro todo lo que reluce'.

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