¿Y si el desayuno ya no fuera la comida más importante del día para perder peso?

Un nuevo estudio pone en duda la importancia de empezar la mañana con un café y unas tostadas

por holafashion.es /

No es fácil que nutricionistas y expertos en alimentación se pongan de acuerdo en sus teorías; un hecho que se produce por los diferentes tipos de corrientes que existen en materia de dietas, salud y cuidado de nuestro cuerpo: el intermmitent-fasting, las tendencias orientales, la dieta Pegan, etc. Sin embargo, durante estos últimos años, numerosos investigadores habían llegado a un punto de encuentro al destacar la importancia del desayuno en nuestro día a día. Hasta ahora. Tras sus últimas investigaciones, un equipo de la Universidad de Monash (Australia) ha concluido que la primera comida de la mañana es, contrariamente a lo que se ha creído durante décadas, el momento más propicio para aumentar la ingesta de grasa y ganar peso. 

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Tras revisar diferentes ensayos controlados, realizados durante 28 años en varios países desarrollados, entre los que se incluyen los Estados Unidos, el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda o Japón, el equipo encabezado por la doctora Flavia Cicuttini analizó los efectos de la primera comida del día en el cuerpo humano: desde los cambios en el peso, hasta la energía que aporta. Tras cruzar datos, llegó a una sorprendente conclusión que ha publicado ahora en el reputado British Medical Journal: la ingesta diaria total es 260 calorías más alta en los grupos que desayunan, en comparación con los que no lo hacen. "Las evidencias señalan que desayunar tiende a aumentar la ingesta calórica total de la persona y el aumento de peso general", explica Cicuttini. Una afirmación que termina con la creencia que asegura que no empezar el día con un buen plato en la mesa aumenta la ansiedad y favorece que piquemos entre horas, generando a su vez una subida de kilos.

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"El mensaje clave es que si a una persona le gusta desayunar, está bien. Pero no hay evidencias de que debamos animar a las personas a cambiar su patrón de alimentación para que incluyan el desayuno en su dieta con el objetivo de prevenir el aumento de peso o la obesidad", aconseja la directora de la Unidad Musculoesquelética de la Universidad de Monash, en Melbourne. Si bien son noticias relevantes, los investigadores puntualizan que su estudio se refiere únicamente a cortos periodos de tiempo, ya que los experimentos fueron hechos con un margen de entre 2 y 16 días. Un matiz que seguro reconforta a todos aquellos que disfrutan de un buen bol de avena a primera hora del día. Conclusión: el efecto a largo plazo de saltarse o incluir el desayuno a nuestra dieta aún necesita ser investigado en profundidad.

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